Energía verde de China en Angola: Cuando la energía limpia conlleva una gran deuda, por Vivian Wu, Jean Savon y Camila Lagos – 17 de diciembre de 2025

La energía limpia aún puede implicar altos costos políticos y económicos, aunque se presente como cooperación ecológica.

Este artículo fue presentado como parte de la Beca de Justicia Climática de Global Voices, que vincula a periodistas de países sinófonos y de la mayoría global para investigar los efectos de los proyectos de desarrollo chino en el extranjero. Encuentra más historias aquí.

Cuando la central hidroeléctrica angoleña Laúca comenzó a operar sobre el río Kwanza, se la presentó públicamente como un momento histórico en el desarrollo de la red de energía verde del país. El proyecto estuvo a cargo de contratistas chinos, y estuvo financiada en gran parte con préstamos chinos. Sumó más de 2000 megavatios de capacidad a la red nacional y se le calificó como un paso clave hacia una energía más limpia.

En la narrativa oficial promovida por el Estado chino, proyectos como Laúca son citados con frecuencia como ejemplos de «cooperación verde» en las relaciones entre China y África. Los portales gubernamentales vinculados a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, proyecto internacional de desarrollo y conectividad de infraestructura de China, describen la energía hidroeléctrica en el exterior como una solución baja en carbono que respalda el desarrollo de otros países y los objetivos climáticos internacionales.

Sin embargo, en Angola, periodistas y organizaciones de la sociedad civil cuentan una historia más compleja, conformada por los megavatios y las emisiones, y también por la deuda, la transparencia y las preguntas sobre quiénes se benefician en última instancia de los proyectos de infraestructura a gran escala.

Angola y los orígenes del “modelo Angola”

Central hidroeléctrica Barragem Laúca, en Malanje, Angola. Imagen de Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

En el discurso político chino, Angola ocupa un lugar especial. Un informe de 2017 del centro de investigación Cheng Cheng, con respaldo del Estado y perteneciente al Instituto Chongyang de Estudios Financieros de la Universidad Renmin de China, describe a Angola como el primer gran campo de prueba de lo que luego se conocería como el “modelo Angola”. Esto hace referencia a un sistema consolidado en el que los préstamos chinos para la construcción de infraestructura se reembolsan con exportaciones de recursos, a menudo denominado internacionalmente como intercambio de recursos por infraestructura.

Según el informe, este modelo surgió a comienzos de la década de 2000, cuando Angola, que acababa de salir de una guerra civil y estaba fuertemente endeudada, enfrentaba estrictas condiciones para acceder a préstamos del Fondo Monetario Internacional y de los acreedores del Club de París, entre medidas de austeridad y requisitos de privatización. La financiación oficial china para el desarrollo se presentó como una alternativa, con plazos de vencimiento y períodos de gracia más largos, sin condiciones vinculadas a la gobernanza.

El informe presentó el modelo como mutuamente beneficioso y económicamente estabilizador. Es importante destacar que fue redactado durante un período de precios del petróleo relativamente altos, lo que favoreció a Angola como el mayor productor de petróleo del sur de África, y así ocultó la magnitud real de la presión de la deuda en el país.

Del “modelo Angola” a la “financiación verde”

En los últimos años, los medios estatales chinos han buscado replantear la financiación de infraestructura en el exterior en términos de desarrollo verde.

Un reportaje publicado en marzo de 2024 en China Pictorial, medio vinculado al Estado, difundido durante la Asamblea Popular Nacional, uno de los acontecimientos políticos más importantes de China, destacó las ambiciones de China en materia de financiación verde, y describió:

China y los países socios han seguido profundizando la cooperación en financiación verde, impulsado sostenidamente la ecologización de la inversión en el exterior y mejorado la sostenibilidad de los proyectos internacionales.

El artículo destacó el uso de bonos verdes, préstamos verdes, fondos de desarrollo verde y otros instrumentos especializados de financiación verde para respaldar proyectos de la Franja y la Ruta en el exterior.

El mismo informe citó explícitamente el proyecto hidroeléctrico Caculo Cabaça de Angola, lo describe como el mayor proyecto hidroeléctrico de África, ejemplo de la participación de instituciones financieras chinas en el desarrollo de energía verde en el extranjero.

A través de su cuenta en la Zona de Libre Comercio de Shanghái, Ping An Bank participó en la financiación del mayor proyecto hidroeléctrico de África, el proyecto hidroeléctrico Caculo Cabaça, en Angola, la primera vez que el banco extendió servicios de crédito a un Estado soberano y dio financiero para la construcción segura del proyecto.

En este contexto, los grandes proyectos hidroeléctricos se presentan como infraestructura de desarrollo, y también como inversiones alineadas con el clima que respaldan los objetivos globales de la transición energética.

La deuda de Angola: antes y ahora

Hoy Angola es uno de los mayores prestatarios de China en África. El Gobierno chino y sus medios estatales han destacado este hecho con orgullo durante años. Datos recopilados por el Centro de Políticas de Desarrollo Global de la Universidad de Boston muestran que el país ha recibido más de 40,000 millones de dólares en préstamos chinos, en gran parte vinculados a mecanismos de repago respaldados por el petróleo.

Mientras que investigadores de políticas públicas en China han presentado los préstamos avalados con recursos como una herramienta estabilizadora de la reconstrucción de posguerra de Angola, numerosos informes de medios internacionales e investigadores independientes destacan que la fuerte dependencia de deudas garantizadas por petróleo ha dejado al país expuesto en períodos de recesión.

Un informe de Reuters de noviembre de 2025 señaló que Angola está “cargada con una alta deuda externa con diversos acreedores, incluidos préstamos respaldados por petróleo de China”, y que ha recurrido cada vez más a complejos planes de financiación a medida que se reduce el acceso al endeudamiento convencional. El mismo informe advirtió también que Angola actualmente no tiene un programa de financiación con el Fondo Monetario Internacional, lo que resalta el limitado margen de maniobra en materia de política económica cuando caen los ingresos petroleros.

Cuando los precios del petróleo cayeron después de 2014, el servicio de la deuda absorbió una creciente proporción de los ingresos públicos, lo que redujo el espacio fiscal disponible para salud, educación y adaptación al cambio climático.

Las evaluaciones de sostenibilidad de la deuda del Fondo Monetario Internacional y el Banco Africano de Desarrollo continúan señalando la vulnerabilidad de Angola, y destacan que las elevadas obligaciones de repago restringen la inversión pública.

Hidroeléctricas a gran escala, poca transparencia

The Angola Caculo-Cabaça Hydropower Project, which was funded by China. Screenshot from China Energy’s YouTube video. Fair use.

Proyecto hidroeléctrico Caculo Cabaça de Angola, financiado por China. Captura de pantalla de un video de YouTube de China Energy. Uso legítimo.

Laúca, junto con la aún más grande represa de Caculo Cabaça aguas arriba, reconfiguró el ecosistema energético de Angola. Los medios estatales chinos y los perfiles corporativos de las empresas enfatizan la rapidez de construcción, la capacidad instalada y la magnitud de la ingeniería al presentar estos proyectos.

En contraste, investigaciones periodísticas locales, como un estudio de Maka Angola, destaca las dificultades persistentes en materia de transparencia en torno a los créditos chinos y los acuerdos de infraestructura en Angola. En un artículo que examinó tramos de crédito demorados del Banco de Desarrollo de China, Maka Angola describió condiciones poco transparentes y problemas de contratación, señaló discrepancias entre los objetivos declarados de los préstamos y los resultados fiscales reales, y citó fuentes del Ministerio de Finanzas de Angola que indicaron que el acuerdo dejó al país en una situación de presión económica.

Esta falta de transparencia dificulta que el público pueda evaluar los riesgos fiscales de largo plazo, en particular en un país ya bajo presión por su endeudamiento.

Generación eléctrica sin acceso para todos

Si bien la energía hidroeléctrica ha ampliado la capacidad de generación de Angola, el acceso a estos recursos sigue siendo desigual.

Las grandes represas inyectan electricidad en las redes nacionales, pero por sí solas hacen poco para abordar las brechas estructurales que impiden que la energía llegue a viviendas y pequeños negocios. El resultado es una contradicción conocida: proyectos de infraestructura emblemáticos coexisten con una persistente pobreza energética.

Medios de investigación angoleños han señalado reiteradamente problemas de gobernanza, acceso y transparencia en la financiación de grandes proyectos de infraestructura. Medios de control y fiscalización, como Maka Angola, han continuado publicando investigaciones sobre corrupción de las élites y toma de decisiones económicas, incluidas las vinculadas a acuerdos de alto nivel que carecen de transparencia. Además, el medio mantiene una sección específica dedicada a investigaciones relacionadas con China, en la que documenta acuerdos crediticios y condiciones contractuales a menudo poco transparentes, mientras que otros trabajos publicados en el sitio analizan la toma de decisiones económicas y la captura de rentas en contratos de alto nivel que hacen las élites.

Narrativa verde y restricciones fiscales

En los últimos años, los lineamientos de la política china han puesto cada vez más énfasis en el “desarrollo verde” y en una “Franja y Ruta Verde”, en la que la energía hidroeléctrica se presenta como una alternativa favorable al clima frente a los combustibles fósiles, según el Instituto Internacional de Finanzas Verdes de la Universidad Central de Finanzas y Economía.

Desde una perspectiva de carbono, la energía hidroeléctrica contribuye a la reducción de emisiones. Desde una perspectiva fiscal, sin embargo, la situación de Angola es más restrictiva. Economistas entrevistados por Expansão sostienen que las obligaciones de repago asociadas a grandes préstamos para infraestructura, muchos financiados por China, limitan la capacidad del Gobierno de invertir en energías renovables descentralizadas, mejoras de la red eléctrica y resiliencia climática.

En este contexto, la etiqueta “verde” resulta incompleta: los beneficios ambientales coexisten con costos económicos.

Más que megavatios

Angola’s Kwanza River.

Río Kwanza, en Angola. Captura de pantalla de YouTube. Uso legítimo.

Los medios internacionales enmarcan cada vez más a Angola como un escenario de competencia estratégica. En su cobertura de la cumbre Unión Europea–Unión Africana celebrada en Luanda, el servicio de Deutsche Welle en chino informó que los líderes europeos presentaron abiertamente la financiación china de infraestructura, incluidos los proyectos energéticos, como un desafío que debía contrarrestarse mediante la iniciativa “Global Gateway” de la Unión Europea.

En la misma cumbre, el presidente angoleño, João Lourenço, señaló que Angola no quiere depender de un solo socio y que sigue abierta a la cooperación con múltiples actores, lo que refleja el intento del país de recurrir a potencias externas en competencia y sus respectivos intereses.

Laúca y Caculo Cabaça probablemente operarán durante décadas. Generarán electricidad y aparecerán en las estadísticas oficiales como historias de éxito en materia de energías renovables.

Pero la sostenibilidad no se mide únicamente en megavatios ni en emisiones evitadas. También depende de transparencia, sostenibilidad de la deuda y de si los proyectos amplían o restringen los objetivos de desarrollo de un país.

La experiencia de Angola sugiere que la energía limpia aún puede implicar altos costos políticos y económicos, aunque se presente como cooperación verde. Al mismo tiempo, la creciente presencia de China en la financiación internacional ha despertado preocupación entre analistas que advierten que países como Angola corren el riesgo de profundizar su dependencia de deudas. En el marco de la financiación verde, los préstamos chinos se presentan cada vez más como una alternativa superior a la ayuda occidental, un mensaje que tiene un lugar destacado en los medios estatales chinos y que ha encontrado una audiencia receptiva en partes de África, a nivel gubernamental y entre el público.

Publicado originalmente por Global Voices. Republicado bajo la licencia Creative Commons Atribución 3.0.

Vistas: 0
More content from this blog